José Antonio Tolosa Caceres
Historiador, escritor y poeta

CANTO RUSTICO A PAMPLONA




Canto rustico a Pamplona
 
Yo vengo a cantarte, ciudad fijodalga,
un canto sublime que brota de mi alma.
Mi canto, aunque rústico es noble y sencillo,
pues brota del alma y el alma de todo labriego
es noble y es pura, y sobretodo honrada.
 
Por un viejo libro de amarillas páginas,
que al morir dejara para mí mi taita,
aprendí que en tiempos remotos, lejanos,
gallardas princesas, nobles cortesanos,
sonrientes servían, en brillantes fiestas
a sus invitados, champán de rubíes
en copas de nácar y albóndiga de oro
en patena e plata.
 
Y yo me río desto y no es que me mofe,
es que ahorita mesmo hasta los magnates
comen satisfechos en tiestos de cácota,
papas en chaqueta y mazamorra de habas.
 
Y puel mesmo libro de que vengo hablando,
supe que un güen día la Agueda Gallardo,
el bastón de mando le arrancó a un tirano.
Que tus hijos todos, altivos e indómitos,
dejando la paz de sus casonas góticas,
con saña y denuedo blandieron la espada.
 
Los fértiles campos de Nueva Granada,
en púrpura noble todos se tiñeron,
y también en sangre soberbia y tirana.
 
Por eso te quero Pamplona de mi alma
y evoco orgulloso tus glorias pasadas.
 
Yo quero tus calles, torcidas y angostas,
y quero tus casas de tejas musgosas,
y quero tus templos y quero tus parques.
 
Y amo tus mujeres, que son tan hermosas,
tan güenas, tan sanas,
tienen las mejillas como las manzanas
de mi huertecillo cuando en las mañanas,
cautelosamente, dichoso las miro.
 
Dignas herederas de las madrileñas,
de las sevillanas,
llevan en los labios la miel de la vida,
y en sus ademanes sus grandezas del alma.
 
Por eso te quero, Pamplona de mi alma,
por eso te evoco, por eso te canto.