José Antonio Tolosa Caceres
Historiador, escritor y poeta

COMO EL SAMAN DE BOCHALEMA

 

CRONIQUILLA
 
COMO EL SAMÁN DE BOCHALEMA
Orlando Clavijo Torrado
 
    Cabalmente en diciembre de 2005 dediqué esta columna a presentar a don José Tolosa Cáceres, el nervio inquieto de la Academia de Historia del Norte de Santander a través de su función como  Secretario Perpetuo desde hace tres  lustros. Era una forma de exaltar nuestros valores ocultos, aquellas personas valiosas que rechazan la figuración pero que si se va a escudriñar poseen los méritos y más de que otros presumen.
    Por fortuna don José – como es llamado con respeto y afecto -  se está recuperando a la maravilla de una afección que por poco lo aleja para siempre del mundo de los libros y de todos los mundos, en particular del  hogareño que constituye su vida y del de sus amigos que lo apreciamos hondamente. Los cuidados de tres ángeles guardianes las 24 horas del día, su hija la doctora Mariana y sus dos nietas, sumados a los de sus enfermeras, pusieron a este fuerte bochalemero, a sus 83 años, a salvo, y ya programando las actividades de la Academia en este último tramo del año, como que la Academia es otra razón de ser de don José cual corresponde a un estudioso y a un intelectual integral. Porque ha de conocerse, en efecto, que el hijo de don Gonzalo Tolosa Velasco y doña Mariana Cáceres García no se da ínfulas de su título de Químico Industrial de la Universidad de la Habana, de su grado de normalista en Pamplona, de su educación humanista en el Seminario Mayor a cargo de los padres Eudistas en la ciudad mitrada, de haber escrito en periódicos de las Antillas, de sus recorridos por distintas latitudes en barcos, de sus obras en prosa y en verso, para mencionar sólo parte de su currículo, todo lo cual le ha redundado en una amplia cultura con dominio en heterogéneos campos, que comparte en joviales charlas especialmente con estudiantes que acuden a consultarlo o en graves sesiones de la Academia en discursos de orden.
    Toda esta carreta (y perdonen esta expresión contagiosa de las nuevas generaciones, porque don José y yo, como buenos conservadores, somos muy tradicionalistas hasta en el lenguaje escrito, pero tenemos que adaptarnos a los usos actuales so pena de que la juventud se quede mirando un chispero), toda esta carreta, digo, o verborrea que es el término castizo, no tiene otro propósito que el de manifestar mi inmensa satisfacción por la mejora de don José Tolosa Cáceres y el acompañamiento a su digna esposa doña Marlene Rico Fernández y toda su familia en el trance que han vivido, y ofrecer una plegaria pública para que el Dios misericordioso le conceda a tan insigne varón de las letras nortesantandereanas la prolongación de su fructífera existencia.    
 
orlandoclavijot@hotmail.com
 
 
Cúcuta, 1º de septiembre de 2007