José Antonio Tolosa Caceres
Historiador, escritor y poeta

ODA AL SOLDADO DORMIDO




Oda al Soldado Dormido

Por entre abruptas breñas 
y horrendos peñascales
un río tormentoso sus 
aguas precipita
y en el angosto valle 
de dorados juncales
un Soldado tendido 
parece que dormita.

El sol, desde la altura, 
con su rayo inclemente
rubricando en las ondas 
reflejos funerales,
pone un haz de luceros 
sobre la altiva frente
del soldado abatido 
que duerme en los juncales.

Un viento sordo 
azota los rudos farallones
estremecido el tedio 
sombrío de la hora;
rondan, torno al soldado,
 azules moscardones
y junto a un rifle yace 
la exhausta cantimplora.

No se mueve el soldado 
en su plácido lecho
con lenta mansedumbre 
lo abanican las hojas;
dos heridas de bala 
en su robusto pecho
florecen, tumefactas, 
como dos rosas rojas.

!Cómo conturba el alma 
la Patria atormentada
por la oscura violencia 
que agita la pasión,
cómo clama a la altura 
la sangre derramada
por los "nobles Soldados
que cuidan la Nación"