José Antonio Tolosa Caceres
Historiador, escritor y poeta

PRESENCIA DEL VIENTO





Presencia del viento
 
                       El Viento que viene
                      y el Viento que va
                               E. Cote Lamus
 
 
El viento... ¡siempre el viento!
en el torvo vacío del abismo,
en el límpido espejo de la altura,
en la ola marina,
en la llanura,
¡el viento!
 
¡El viento despeinando la pradera,
o barriendo la tierra calcinada,
o jugando en la enagua almidonada
de alguna quinceañera!
 
¡El viento en el invierno
y en el verano el viento,
o en la crin del caballo
que, sediento,
se bebe la extensión
de algún camino!
 
¡El viento en el marino
horizonte,
donde el triángulo blanco
de una vela
riela
o vuela,
como el ala de un ave,
o como nave
sin destino!
 
¡El viento en el otoño,
el viento en primavera,
en las cuatro estaciones
y en la voz del poeta.
El viento en la veleta,
donde un gallo de lata
dispara la saeta
de su inaudible canto
hacia los cuatro puntos
cardinales!
 
¡Agitando campánulas sonoras,
el viento entre los días,
el viento entre las horas!
 
¡En la sima,
en la altura,
en la pompa irisada,
en la risa del niño,
en la voz de la amada,
en la tierra florida,
en la tierra asolada,
en el tul de la ola,
y en la roca agresiva,
el viento,
siempre el viento!
¡En la vida,
en la muerte,
y en todos
los momentos del hombre,
el viento abanicando
su misterio!