José Antonio Tolosa Caceres
Historiador, escritor y poeta

20 DE JULIO DE 1810

 

20 de julio de 1810
 
   José Antonio Tolosa Cáceres
 
 
Señora y Señores:
 
                               El 20 de Julio de 1810, marca un hito luminoso en la Independencia de los pueblos de América y una fecha borrosa en el concierto histórico del Imperio Español. Desde esa fecha memorable el hombre americano principia a tener conciencia de su libertad, de su independencia y de su significación para el desarrollo de su propia inteligencia y la aplicación de sus ideas.
 
El pueblo español, en cambio, después de una cruenta guerra, pierde definitivamente el dominio de uno de los más grandes, rico y prometedores imperios. Cuatro extensos virreinatos dejaron de existir: NUEVA ESPAÑA, PERU, NUEVA GRANADA Y RIO DE LA PLATA. Así mismo, nueve Capitanías Generales o Presidencias: Chile, Charcas, Quito, Venezuela, Santo Domingo, Guatemala, Yucatán, Nueva Galicia y las Provincias Internas. De estos viejos territorios una inglesa, los Estados Unidos y una francesa, Haití. Pese a tanta transformación, tanta lucha y tanta turbulencia que fueron necesarias para el nacimiento del mundo americano, todo parece indicar que España no se sintió del todo preocupada por la perdida de sus valiosas colonias, pues las luchas internas que vivían en la Península y que tenían por objeto sacudir la presencia de Napoleón y sus tropas insidiosas, frente a la problemática interna de España y Europa, los procesos libertarios de las colonias americanas ocupaban un plano secundario, no porque se les menospreciara, sino porque se consideraban tan remotas y débiles, que no se vislumbraba siquiera su emancipación.
 
Esta coyuntura fue bien asimilada y aprovechada por los criollos ilustrados para iniciar el proceso de emancipación y conquista de los derechos ciudadanos. Las incidencias y sucesos del 20 de julio en Santafe de Bogotá, son bien conocidos por casi todos los colombianos, pues desde los bancos de la escuela primaria se nos habla ampliamente de tales acontecimientos. Símbolos de la fecha son los hermanos Morales, el chapetón don José González Llorente, el célebre florero de la discordia y los grillos y las cadenas que mostrara con dedo acusatorio don José Acevedo y Gómez.
De todo esto se nos ha hablado por ilustres personajes, en rica prosa, en líricos poemas y en épicas estrofas. Lo que no se nos ha dicho nunca es si verdaderamente valió la pena el sacrificio de los genitores de la LIBERTAD AMERICANA o simplemente hubo un cambio de amos para seguir esclavizados como antaño. Al intentar la verificación de este supuesto, nos sorprende descubrir que aun somos esclavos. La intolerancia, la soberbia, el egoísmo, la sed de mando y otras insanas ambiciones pasionales torcieron el rumbo idealista que a la libertad quisieron imprimirle los héroes verdaderos. A casi dos siglos de las luchas emancipadoras nos encontramos todavía empeñados en una guerra miserable, aniquiladora y sangrienta que pretende destruir los cimientos de la nacionalidad y las normas de grandeza que otrora le trazaran a Colombia los Padres de la Patria. Y es que desde nuestros orígenes históricos quedamos mal ubicados por nuestros libertadores: Ellos no tuvieron tiempo ni vocación para descolonizarnos mentalmente y para conducirnos de la independencia a la libertad civilizada, razón por la cual quedamos sumidos en la más oscura catástrofe. Catástrofe que no quisieron, que no han querido, corregir ni los partidos políticos tradicionales ni las castas de dirigentes, herederas espurias de la Democracia, sino por el contrario, la han agravado hasta llevarnos en los actuales días a la más horrenda de las crisis sociales de Colombia. Hoy, como ayer, una casta minoritaria y déspota, detenta el poder en todas sus instancias y haciéndose pasar por defensores de la Democracia, se trasmiten el poder de generación en generación engañan al pueblo, le mienten, lo empobrecen y lo aniquilan, como único medio de mantenerse invictos. Entonces, fuimos libertados…?
 
Oh, Padres de la Patria: En este día glorioso en que conmemoramos la fecha de la Independencia de Colombia, volved a nosotros desde la eternidad, vuestros ojos piadosos y enviad un ejército de espíritus redentores a sembrar la paz y la concordia en el alma de COLOMBIA.